jueves, 14 de junio de 2007

Cómo saber que uno es presa de la “añoradera” cuando está lejos…


Algunos síntomas… los he escuchado, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

- Tu reloj sigue con la hora de tu país natal, no importa si tienes que hacer cálculos mentales cada vez que ves la hora, lo importante es sentir que sigues en el tiempo de otras latitudes.


- La sangría caroreña de repente se asocia con viajes, paseos, amigos, y quieres probar algo similar a este barato brebaje etílico.


- Pides que la gente que viene a la ciudad traiga pirulines, es parte de un ritual poco sano y engordante que te hace revivir momentos de glotonería venezolana.


- Por lo general escribes mensajes de texto que comienzan con estos números: 58 414 y lo mejor es que siempre reciben respuesta a pesar de las altas horas en las que se envían.


- Extrañas hasta la lavadora de tu casa cada vez que pagas la lavandería. Cuánta falta hace ese artefacto.


- En tu Messenger siempre hay un mensaje en código para tus amigos de “allá” pueden ser cosas como: extraño la arenita playita, quiero un sinvertour, allá voy, o cualquier otra bobada que hace ver que tienes un pie acá y otro allá. También se suele recurrir a mensajes explicativos: estoy en clases, ya vuelvo. Saldré más tarde. Estoy haciendo mercado.


- Comparas. Esto es mejor acá, esto es mejor allá, esto es igual.


- De repente te das cuenta de productos que acá no existen y que se hacen útiles como un desodorante de ropa, con olor a bebé de glade, que acá no venden y sirve para las chaquetas. Lo encargas porque de un momento a otro se convierte en un artículo de primera necesidad.


- Piensas en qué harás con tantas cosas compradas cuando regreses. Las venderás, las regalarás, te las llevarás. Nótese que la acción de regresar es siempre dada como un hecho.


- Ves fotos con más frecuencia que antes y revisas los spaces de tu gente para no perder contacto. Entiendes a qué se refiere Daniel Samper cuando habla de "El mal de irse".

- Desde que partes piensas en volver.

3 comentarios:

Santo dijo...

Yo añoro los cigarrillos sueltos en las esquinas, los puestos de pizza donde le venden a uno por porción...

Tania L. Nieto dijo...

jejje, pues donde estoy hay de ambos :) un saludo

*+MªEugenia+* dijo...

eso de ver los spaces es muy cierto... y extrañar no estar en los cumpleaños o en las rumbas... definitivamente nada mejor que venezuela