martes, 29 de mayo de 2007

Vacuna contra el mal de amores


Por qué no me la pusieron cuando era niña. Por qué me duele tanto que no estés. Es como una gripe perenne, pero en el alma. Sería feliz si me hubiesen vacunado. Si existiese la vacuna, no sería la única agradecida. Muchos andan con el corazón agripado.

Soy una fan de los programas de discovery channel en los que desglosan el amor en fenómenos químicos. Me gustas porque tu olor refleja que nuestros inmunotipos son compatibles. Nuestros hijos tendrán mayores defensas, pues lo que falta en mi genética lo tienes tú, y lo que falta en la tuya, lo tengo yo.

La dopamina genera emociones inimaginables hacia el otro. Pero, tristemente comienza en algún punto a privar la oxitocina. Son cuatro años los que separan esa descarga ilimitada de dopamina, de la pasividad consecuente que estimula la oxitocina.

¡Vuelve dopamina! exclaman aquellos que disfrutaron de sus agradables estímulos, y perdieron en el intento de mantenerla por más tiempo. Si no llega el compromiso, nuestro cerebro empieza a agotar sus recursos…no hay oxitocina que valga cuando no hay futuro. Así funciona la química del amor.

Si te suena positivista este razonamiento, dame tus argumentos. Acá los espero.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Algun dia estaran en farmacia todos esos ayudantes, catalizadores y estimulantes. De momento mucha gente se tendra que conformar con ir a encargar trabajo en el segundo piso de una perfumeria. jeje saludos

Tania L. Nieto dijo...

Sí, hay mucha gente también en eso...cariaquito morao jajja vuelve a mí. Este comentario es menos positivista de lo que esperaba.