martes, 29 de mayo de 2007

Mis amigos en fragmentos

Yo tengo un amigo con el que me gusta hablar, él siempre tiene algo que decir. Despierta mis ganas de refutarle o acompañarle en sus ideas. Es inteligente y tierno. Parece un niño. Por momentos le dejo ver cuánto lo admiro. Por momentos me confundo y creo que lo quiero. Sin embargo, ser su amiga es suficiente.

Yo tengo un amigo que tiene tanto talento que asombra. Su atractivo es universal y su andar es gracioso. Mi amigo cita a Fito Páez con precisión cuando hablamos de algún tema al que no le encontramos solución próxima. Una vez le comenté que estaba triste pero no sabía la razón, rápidamente jurungó en su cancionero registrado de memoria, para encontrarme la respuesta “ sigo vivo, sigo atento y observando con el tiempo esta extraña enfermedad inclasificada, que te afecta muy de prisa, que te quita la sonrisa, cuyo síntoma es que ya no importa nada”

Yo tengo un amigo que relata en las imágenes que registra en su cámara cada momento con maestría. Con él es muy fácil ser feliz, porque encuentra humor en cualquier frase.

Yo tengo un amigo que trae música consigo…no hay canción que no conozca, ni letra que no cante. No hay persona en el mundo que puede ser mala para él, pues su mejor virtud es la nobleza.

Yo tengo un amigo genio. Toca cinco instrumentos musicales. Repara cualquier objeto y a todo le tiene solución. Entiende los números como si se tratara de cualquier cosa. Se enfrenta a la vida como un caballero medieval, lleno de una pasión casi irreal. Cuesta llevarle el ritmo, y a pesar de todo decidió quedarse.

Yo tengo un amigo que no conozco en persona, me escribe con frecuencia y sé que es un ser amable y franco. Lee con atención lo que le escribo a pesar de que quizás nunca nos veamos. Es joven y sabio.

Yo tengo un amigo de ojos claros. Su risa es contagiante y su mirada de ángel triste inspira ternura. A veces se convierte en un fantasma, pero otras, cobra vida como en aquellos tiempos cuando siempre estaba. Su llegada a mi vida fue como la brisa fresca, siempre reconfortante. Es de esa gente a la que uno querría verle el rostro toda la vida.

A éste último quiero dedicarle un poema de Benedetti reformulado en cuanto al género, diría algo como: porque con estas o con otras palabras quiero decir que no sos tan solo el querido muchacho que sos, sino los espléndidos o cautelosos hombres que quise o quiero.

3 comentarios:

Daniel Eduardo dijo...

Yo tengo una amiga, que es muy inteligente, su casa es el sitio de reunión para hacer trabajos, y es una mujer que cuando escribe puede transmitir muchas cosas fantásticas. Muchas gracias amiga Tania.

Tania L. Nieto dijo...

Mi Daniii, gracias, qué lindo. Un abrazo

Erick Osman dijo...

Solo decir que si he logrado que me nombres como un amigo, he conseguido uno de los tres mejores tesoros del mundo, motivo por el cual he de estar feliz, amiga, gracias por incluirme entre los afines a ti, estoy seguro que llegara el día que nos veamos, y mientras tu sigas escribiendo, aqui te seguire leyendo y divulgando tambien tu sabiduria.